[PRENSA] Dr. Carlos Ibáñez aborda los riesgos, la adicción y las recaídas asociadas al consumo de alcohol

El Dr. Carlos Ibáñez, director del Centro de Prevención y Tratamiento de Adicciones (CESA) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, fue entrevistado por la periodista Soledad Onetto en el programa “Después de Todo” de Radio 13c, a propósito del debate sobre la posibilidad de retomar un consumo moderado de alcohol después de una adicción.

El consumo de alcohol está ampliamente incorporado a la vida social y cultural, pero su impacto depende en gran medida de la cantidad y, especialmente, de la forma en que se bebe. Así lo explicó el Dr. Carlos Ibáñez, director del Centro de Prevención y Tratamiento de Adicciones (CESA) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en entrevista con el programa Después de Todo de Radio 13c. Aunque cerca de un 40% de la población declara haber consumido alcohol durante el último mes, el especialista llamó la atención sobre un patrón particularmente riesgoso en nuestro país: beber grandes cantidades en una misma ocasión. “Entonces la forma de beber en nuestro país es una forma concentrada el fin de semana en grandes volúmenes, más que en pequeños volúmenes distribuidos durante la semana. Y eso es lo que genera más problemas, más riesgos, más accidentes y en el fondo causa también más muerte y daño”, señaló.

Las consecuencias pueden producirse incluso en personas que no han desarrollado una dependencia. Los episodios de consumo excesivo o “atracones” aumentan el riesgo de accidentes de tránsito, riñas, violencia, homicidios y suicidios, debido, entre otros factores, al efecto desinhibidor del alcohol. A ello se suman los daños que aparecen con el consumo acumulado en el tiempo. El Dr. Ibáñez explicó que al menos la mitad de las cirrosis en Chile son atribuibles directamente al alcohol y que su consumo también se relaciona con hipertensión arterial, distintos tipos de cáncer, pancreatitis, epilepsia y daños a nivel cerebral, entre otras consecuencias para la salud.

Por ello, el especialista enfatizó que no es necesario esperar hasta desarrollar una dependencia severa para revisar la relación que se tiene con el alcohol. Los riesgos aumentan a medida que aumenta la cantidad consumida y las primeras señales pueden aparecer en distintas dimensiones de la vida: desde problemas físicos hasta ansiedad, insomnio o ánimo bajo, además de conflictos familiares, laborales y sociales. “No hay que esperar cumplir todos los criterios de un alcoholismo para decir mejor hagamos un cambio”, sostuvo. En este sentido, recomendó prestar atención al consumo cuando comienzan a aparecer consecuencias negativas y actuar tempranamente, antes de que sea necesaria una intervención clínica.

Respecto de la posibilidad de que alguien que ha desarrollado una adicción vuelva a beber de manera controlada, Ibáñez señaló que se trata de un tema aún debatido, pero advirtió que las probabilidades de mantener ese consumo moderado en el tiempo son muy reducidas cuando existe una dependencia instalada. “Una persona que tiene una adicción hecha y derecha, una dependencia al alcohol, un alcoholismo instalado, la posibilidad real de llegar a controlar el consumo es bajísima”, afirmó. Si bien existen casos en que esto ocurre (principalmente entre personas cuya adicción inicial era menos grave), el especialista recalcó que no constituye una recomendación para quienes han tenido una dependencia. Más que imponer una alternativa, agregó, el tratamiento requiere acompañar a cada persona en los cambios que esté dispuesta a realizar, entregándole información clara sobre sus posibilidades y riesgos.

Ve la entrevista completa, a continuación: