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[PRENSA] Especialistas detallan cómo abordar el uso problemático de videojuegos: “Hemos visto situaciones extremas, jóvenes que evitan ir al baño para no interrumpir el juego”

En el diario El Mercurio, especialistas indican que es importante saber cuándo el juego deja de ser solo entretención y pasa a convertirse en un problema, así como reconocer las señales de alerta y qué medidas pueden ayudar a prevenir o a abordar este tema.

Entrevistada por este medio, la investigadora del CESA y directora del Departamento del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Dra. Anneliese Dörr, señala que “la prevención no pasa por prohibir la tecnología, sino por cómo se acompaña su uso. Uno de los principales factores protectores es un estilo de crianza con límites claros, coherentes y sostenidos en el tiempo. (…) También son factores protectores fundamentales la estructura cotidiana -horarios de sueño, estudio y descanso-, la presencia activa de los adultos, el resguardo de los espacios familiares y la promoción de actividades no digitales, especialmente la actividad física y el encuentro presencial con otros”.

“Ciertos jóvenes pueden ser más propensos debido a la falta de rutinas, poco deporte o sueño, una supervisión escasa y límites difusos, especialmente en etapas de reconfiguración de su cerebro, como la niñez y la adolescencia. También puede existir una vulnerabilidad personal, como impulsividad, TDAH, ansiedad o depresión, baja tolerancia a la frustración, dificultades sociales o baja autoestima. En otros casos, el juego puede utilizarse como una forma de regulación: se usa para anestesiar malestar, soledad, estrés académico o conflictos familiares, o para sentirse competente o valorado”, dice la Dra. Dörr.

Por eso, advierte, es importante estar atento a las señales de alerta. “Hemos visto situaciones extremas, jóvenes que evitan incluso ir al baño para no interrumpir el juego, lo que muestra hasta qué punto se pierde el control de la conducta. Entonces, preocupa cuando la persona no logra detener la conducta aunque quiera, cuando se irrita o angustia intensamente al limitar el acceso, y cuando el videojuego comienza a desplazar funciones básicas como el sueño, el estudio, la higiene o la alimentación. En niños y adolescentes también es una señal de alarma el aislamiento progresivo, la pérdida de interés por actividades previas, el aumento de la conflictividad familiar y la tendencia a mentir u ocultar el tiempo de uso”.

En esa línea, dice que el tratamiento pasa por una evaluación clínica cuidadosa y que la evidencia muestra que el objetivo no es una abstinencia rígida, sino recuperar el control de la conducta y reinstalar la tecnología en una vida que vuelva a estar organizada por vínculos, responsabilidades y realidad.

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